El meditar implica observar lo que hace la mente, adoptando una actitud distanciada, desapasionada y no reactiva. A través de esta observación es como logramos un mayor conocimiento de la mente, lo que nos permite, en el caso de considerarlo conveniente, introducir cambios en su funcionamiento. Lo que habitualmente sucede es que, tras observar la realidad que existe, imaginamos una realidad mejor y ponemos en marcha las conductas necesarias para alcanzar esa realidad imaginada. De manera que puede afirmarse que la observación, asistida por la creatividad, constituye la base fundamental del cambio. A lo largo de este curso, practicaremos la meditación poniendo especial interés en las características del proceso de observación y centrando en él nuestra actividad meditativa.